Nuestro deber con las cosas del comer

Rara era la vez que decíamos que no a un kebab a altas horas de la madrugada después de una intensa noche de fiesta, a ocho trozos de tartas diferentes en el cumpleaños de tu mejor amiga, o incluso al táper de lentejas de la abuela que te llevabas a tu pisito de estudiante. Y es que si hay algo que nos hace felices a los humanos (y al resto de animales del planeta) es la comida y comer.

“Las cosas del comer” no siempre son tan sencillas como abrir la nevera y encontrar cinco tipos de chocolates en tableta. Lo que para muchos es una costumbre diaria, para otros es una lucha continua.

El hecho de comer y de tener hambre es algo que nos viene dado biológicamente pero en la práctica, hay demasiada comida que no se reparte de manera igualitaria.

En resumen, nos sobran los alimentos y aún así no sabemos gestionarlos. Ese es el problema de base de nuestra sociedad actual. Producimos grandes cantidades de comida y aún así muchas personas no tienen un acceso básico a estos recursos.

Entonces, ¿qué hacemos?, ¿hay algo que podamos hacer desde nuestra posición de pequeños terrícolas? Vaya, a lo mejor sorprende. La respuesta es: SÍ.

Sí, nos gusta deleitarnos con nuestro plato favorito en nuestro restaurante favorito. Lo comemos con tanto gusto, con tanta lentitud. Deseando tanto que nunca se acabe… que a veces pasa ¡y no consigues que se acabe! Ahí es cuando sin pensarlo, sacamos nuestro táper y nos lo pedimos para llevar. Primera victoria en esta batalla alimentaria.

Pero siempre hay alguien que tiene el as para matar el tres, y en este caso puedes ser tú. Aquí tienes pequeñas ideas que puedes aplicar a tu hogar de fácil a difícil:

Congelar la comida en recipientes de cristal (dificultad 2/10). Organizar la nevera de tal manera que los alimentos se mantengan en buenas condiciones ((dificultad 5/10) Truco pro: no te olvides de las cosas que están a punto de caducar reservando un rincón en tu nevera para ellas. El orden de los factores SÍ altera el producto.

Aunque si quieres productos frescos de verdad. Lo mejor es que te animes a crear tu propia huerta urbana. Dificultad 8/10 pero qué lujo levantarte por la mañana y coger tu propio tomate para preparar las tostadas. Además, en la ventana de tu salón la comida luce más.

Por último, recuerda que a todo puedes aplicar las 3 erres: recicla, reutiliza y reduce.

Descubre nuestro granito de arena de cara a una gestión de los alimentos justa:

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